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Un problema más grave de lo que se piensa

 

Las investigaciones en Colombia señalan que en nuestra sociedad aún se conservan secuelas que afectan el desarrollo psicosocial, emocional y físico, que inhiben el desarrollo libre de la mujer como ser humano. Desafortunadamente, la mujer colombiana ha sido discriminada, agredida, menospreciada y ha sufrido otros tipos de agresión, amenaza, explotación sexual, trabajos o servicios forzados, así como extracción de órganos como la circuncisión femenina que aún practican algunas comunidades indígenas, hechos que han generado impacto negativo en su calidad de vida.

DRA-LISSETE-LARGELa Red Nacional de Mujeres del país denunció ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) el incremento de los casos de violencia contra la mujer y la falta de efectividad de las políticas del Gobierno para erradicar la vulneración de sus derechos.

En efecto, en Colombia aún persiste una alta cantidad de casos de violencia contra las mujeres, y pese a que existen normas para la protección, no se están implementando como debe ser.

Lo más dramático es que entre el 70 y el 80 por ciento de las mujeres colombianas que sufren alguna agresión, no denuncian su situación ante las autoridades.

Según nos relata la Psiquiatra Rosaura Isabel Gómez de la Asociación Médica de los Andes, el problema es muy grave y la incidencia es alta en Colombia. Normalmente a través de los medios nos enteramos de casos extremos, pero hay una violencia familiar que no es publicitada y es desconocida totalmente.

A su consultorio llegan mujeres que son maltratadas física, verbal o emocionalmente y este maltrato muchas veces involucra a los niños. Y nadie se imagina que es en ellos en donde la violencia tiene una repercusión gravísima. Hay casos en donde se establece un chantaje emocional para lograr la sumisión de la mujer y ese niño va a ser un adulto golpeado por la violencia intrafamiliar.

Según la Dra. Gómez, nuestra cultura es machista en donde el hombre tiene que ser el dominante y es el que manda en la casa. Es en ese proceso de deterioro de la autoestima, cuando la mujer se va anulando y se crea un vínculo de dependencia hacia el esposo maltratante. Y lo peor es que la mujer pierde su capacidad de reaccionar y se queda al lado del maltratador, porque se ha coartado su voluntad y se aumenta el temor de sentirse abandonada. Y a pesar de todo, sigue afirmando que su esposo es un hombre responsable. Entonces justifica el maltrato con la seguridad económica que recibe del esposo. Lo peor es que asumen la posición de víctima callada por temor a la inestabilidad económica de la familia.
Pero también hay hombres que son maltratados. Hay hombres que aceptan que la mujer les pega, y en este caso el reporte de casos es menor, porque para el hombre es un hecho vergonzoso.

Estos no son los únicos casos. También hay maltrato de hijas e hijos a las madres así como al anciano. Este también es un problema grave. Y a este se añade el maltrato al enfermo mental o al enfermo crónico inválido. La vejez y la enfermedad ponen a la persona en una situación de desventaja. Una persona que no produce se vuelve un estorbo para la familia porque gasta medicinas, todo lo que requiere la persona es un gasto, no es productivo y se vuelve un objeto de agresividad. Muchas veces al anciano se le trata mal porque se convierte en un estorbo.

Los maltratadores se generan en la infancia

El ser que es maltratado en la infancia, convierte a la persona en un potencial abusador sexual y un maltratador de su familia. Normalmente se repiten los patrones con los que fue criado. Un niño que lo tratan con rejo en mano todos los días, va a repetir de alguna manera ese factor cuando sea grande, señala la Psiquiatra Rosaura Isabel Gómez.
Por eso llega a ser una persona muy dominante y con un resentimiento muy marcado. Compensa su propio sentimiento demostrando superioridad ante los demás. Se siente que no vale nada, pero que sí domina a los demás.

A veces consultan personas que se preocupan porque sienten que están tratando mal a sus seres queridos y uno enfoca estos casos a la patología de base que pueda tener la mujer. Son mujeres deprimidas que desfogan su sentimiento de tristeza en los niños. Cuando hay conciencia no llega a ser escandalosa. Pero hace que sienta culpa y la mujer se preocupa más por eso, comenta la Dra. Rosaura.

Hay mujeres que consultan desesperadas porque han recibido maltrato por algo. Depende mucho de la capacidad interna de la mujer de lograr su independencia, y de la autoestima para decir yo no puedo ser objeto de maltrato. Pero hay mujeres con características pasivas que asumen la posición de víctima. El especialista en la consulta trata de fortalecer a la persona maltratada, dice la Psiquiatra Rosaura Gómez.

Lo importante es buscar ayuda profesional

Lamentablemente las personas solo consultan al especialista cuando consideran excesivo el maltrato. Y en este caso la consulta debería ser temprana y no cuando el maltrato esté avanzado. El problema más grave es que la gente no confía mucho en los recursos legales. La cita en la comisaría se prolonga, y si la persona no se presenta, queda el caso como en el vacio. Son pocas las opciones que la ley ofrece a la mujer o al niño maltratado.

En países desarrollados hay programas que incluyen protección a la mujer, se llevan al detenido y las mujeres pueden asistir a hogares temporales. Aquí en Colombia no hay este tipo recursos, Hay fundaciones que protegen y dan apoyo a la mujer, pero no son lo suficientemente conocidas.

Consejos para las parejas

Los conflictos de pareja son el pan de cada día, pero siempre es conveniente que tengan un límite. Si bien se presentan crisis, en un momento determinado pueden generar enfrentamientos. Lo ideal es que se resuelvan con facilidad para retomar la armonía familiar. A veces esto no se logra y las discusiones llegan a un punto en el cual hombre y mujer parecen estancarse y no encontrar una solución al problema. En ocasiones, se cae en el resentimiento y, en lugar de dar un paso adelante, lo dan hacia atrás y no pueden compartir y disentir sin pelearse.

Cuando la pareja considera que no puede comunicarse y no logra resolver las crisis, es bueno que busque la orientación de un profesional. La idea es que al discutir no se queden siempre en el mismo punto. Si están repitiendo una y otra vez la misma crisis, lo mejor es acudir a un especialista y no dejar que llegue la situación al extremo, explica la Psiquiatra Rosaura Isabel Gómez.

La terapia de pareja puede ser una opción cuando la relación se está deteriorando y ambos desean mantener su vínculo. Esto no implica que el matrimonio se salve, pues es factible que los esposos descubran que no deben seguir juntos, debido a que existen más elementos destructivos que constructivos, señala la Psiquiatra Rosaura Isabel Gómez. Las parejas suelen buscar ayuda cuando existen situaciones como violencia intrafamiliar, problemas de comunicación, inconvenientes con las familias de origen, dificultades económicas, infidelidad, crisis de poder, disfunción sexual, celos, rutina, descalificación y subvaloración y problemas de manejo de los hijos, entre otros.

Para la Dra. Rosaura, las parejas muchas veces acuden a terapia cuando están desgastadas, el conflicto las ha distanciado y en ocasiones han llegado al maltrato y hay un gran resentimiento. La labor del terapeuta, dice la Dra. Rosaura, es descubrir la manera como cada uno coopera en la generación del conflicto, se identifican los círculos viciosos y posteriormente se encuentran aquellos aspectos de la historia personal que están influyendo en la relación de pareja. La Psiquiatra Gómez facilita y ayuda a que las parejas se escuchen en un momento de crisis.

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