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Adolfo de francisco zea Toda una vida en la academia, la literatura y la medicina


Después de 50 años de atender a cientos de pacientes, primero en la Clínica de Marly, luego en la Clínica Shaio y finalmente en la Asociación Médica de los Andes, Adolfo de Francisco se retiró de la consulta el 20 de enero de este año, con la nostalgia de haber compartido su consultorio toda la vida con el Doctor José Félix Patiño, como se lo prometió desde que recibió su título de médico.

Perfil-A-de-Francisco-Zea-LARGEAdolfo de Francisco Zea nació en Bogotá hace 87 años y realizó sus estudios de medicina en la Universidad Nacional, en donde se graduó en el año 1952 con una tesis meritoria sobre las enfermedades congénitas del corazón. Se decidió por la cardiología, porque estuvo cerca del equipo de cardiólogos del Hospital Santa Clara, cuando allí recién comenzó su profesión de médico.

Se especializó en Nueva York, México e Inglaterra, porque todo para él era cardiología y medicina interna en ese momento. También se fue un tiempo a París y cuando regresó fue uno de los fundadores de la Clínica Shaio, con el Dr. Fernando Valencia Céspedes en el año 1957. Pero simultáneamente seguía vinculado al Hospital San Juan de Dios, en donde llegó a ser Profesor Asociado de la Universidad Nacional.

Terminada su carrera de profesor, Juan de Francisco abre su consultorio en la Clínica de Marly con el Profesor José Félix Patiño, su mejor amigo. Fue una promesa que ambos se hicieron al terminar sus estudios. Eran amigos de infancia, desde que jugaban porras. Así que cuando terminó su especialización, llamó al Dr. Patiño y le dijo que ya estaba listo para abrir el consultorio.

Así ambos trabajaron juntos 50 años, 25 en la Clínica de Marly y 25 en la Asociación Médica de los Andes, siendo cardiólogo de la Fundación Santa Fe de Bogotà y donde trabajó durante 20 años en la formación de residentes. Recuerda muy bien que fue cardiólogo de nueve expresidentes de Colombia y de muchísimos personajes que hoy lo recuerdan con especial cariño.

Pero además de cardiólogo, el doctor de Francisco hizo estudios de psicoanálisis durante cuatro años. No para ejercer esta especialidad, sino para aplicarla en sus conocimientos en Cardiología y en Medicina Interna. Así mismo, estudiaba historia todo el tiempo. Por eso Ingresó a la Academia Colombiana de Historia y a la Academia Nacional de Medicina.

En su casa reposan más de 8000 libros. Hoy se puede decir que vive en una biblioteca, porque en todos los recintos de su residencia reposan cientos de tomos.

El Doctor de Francisco se casó dos veces. De su primera relación nacieron cinco hijos. Su segunda esposa falleció hace cuatro años. Pero a pesar de todo no siente soledad, porque lo acompañan, cientos de CD de música clásica, su colección de 150 pipas y varios fósiles que poco a poco ha venido coleccionando.

La mayor de sus hijas es psicóloga, vive en Estados Unidos y tiene dos hijos. Uno es médico y estudia cirugía robótica. La segunda hija es ingeniera de sonido y editora de música. Es una figura internacional en u campo y la tercera es profesora de música y de matemáticas; otro de sus hijos es médico salubrista, alto funcionario de la Organización Mundial de la Salud. Así que en su familia hay cuatro médicos incluyendo a su abuelo Luis Zea y su padre. Hoy lo visitan siete nietos y dos biznietos.

Con orgullo nos cuenta que su vida la dedicó a estudiar. Ha transcurrido los años leyendo y escribiendo. Tiene en una pared solo libros de psicoanálisis, en otro lugar reposan cientos de libros de historia, de literatura y también de arte, que no podía faltar en uno de sus rincones.

En una caja especial con cubierta de vidrio reposan sus condecoraciones, porque recibió la Cruz de Boyacá, la Orden Antonio Nariño, la Medalla de la Fundación San Carlos, de la Beneficencia de Cundinamarca, de la Academia de Historia y de la Academia de Medicina, entre otras distinciones.

Adolfo de Francisco ha vivido la evolución de la cardiología. Para él esta especialidad ha cambiado sustancialmente. Ahora hay más tecnología. La cirugía ha avanzado y los pacientes que no se podían operar antes, ahora si tienen acceso a nuevas cirugías. Para él la medicina está un poco deshumanizada, pero los avances han sido significativos.

Pero el Doctor De Francisco también ha padecido problemas coronarios. Le han colocado varios stents para evitarle infartos. Podría decirse que es víctima de su propia especialización. Pero sonriendo nos dice que es peor si hubiera sido víctima de su carrera de psiquiatría.

Recuerda que cuando llegó a la Fundación Santa Fe de Bogotá, estae era una clínica nuevecita, con una muy buena prestación de servicios, el último alarido de la moda; y aunque sigue siendo una gran clínica con un personal que se va renovando con el tiempo, nunca ha dejado caer su nivel médico, señala.

Ha publicado ocho libros. El primero, Humanismo en Medicina. Otro sobre ideas de vida y muerte, el tercero de los libros El Mundo Psicológico de Kafka, el cuarto La Locura de Don Quijote y tres libros más, sobre la Vida del Doctor Luis Zea Uribe, el Dr. Juan de Dios Carrasquilla y acerca de la vida del Doctor José Félix Merizalde, uno de los primeros médicos del siglo XIX. Escribió también un libro para la Academia de Medicina, en conmemoración del segundo centenario de la independencia. Es un libro grueso y grandote. Pero además ha sido comentarista y prologuista de veinte libros más.

Le han publicado libros y artículos en revistas científicas. Unos 180. Escribe todo el tiempo. Además está preparando un estudio sobre Rafael Pombo y otro sobre la Espiritualidad. Este último se refiere a la parte humana y psicológica de las gentes. En este también hace referencia a la parte religiosa.

Adolfo de Francisco coloca un sello en todos sus libros. Lo llama el sello Ex Libris. Todos están marcados y en ellos queda impreso su nombre. A la derecha figura un sello en lacre y a la izquierda las iniciales ADF, como el anillo de su abuelo Adolfo de Francisco. En realidad es el sello de su abuelo en lacre. Abajo se observan dos figuras: A la derecha el jeroglífico de la vida y a la izquierda dos brazos con sus manitas, que son el jeroglífico del espíritu. El deja huella de la vida y el espíritu, dos temas que ha trajinado durante toda su vida. Pero además ha sido un magnífico lector, con una memoria prodigiosa.

Pero qué le falto por hacer en la vida? Nos responde que le faltó hacer dinero. No le interesó. Le gustó más la academia y la lectura. Nunca se interesó por los negocios.

Se retiró porque ya estaba sintiéndose cansado del cuerpo para moverse, caminar y atender su consulta. El balance fue muy bueno. Pudo trabajar plenamente durante estos años, hasta el último día. Siente que cumplió con los pacientes hasta el final. Hoy vive una vida tranquila porque sale poco, visita algunos amigos y permanece en su casa con Salvador y Lolita, dos gatos que lo acompañan siempre. La tecnología lo ha acercado a sus familiares y por Skype los saluda de manera permanente.

Hoy come muy poco, visita a su médica la Dra. Mónica Jaramillo, una de sus discípulas, de quien sigue todas sus indicaciones. Por los problemas de espalda ya no maneja automóvil y se describe como un ser espiritualista. Todavía habla con algunos de sus pacientes. Ellos saben que está retirado, pero le envía sus historias clínicas a los nuevos médicos tratantes. Son pacientes que lo han acompañado desde hace 40 años, que aún lo consultan y que a pesar de su retiro, todavía siguen sus consejos.

A los futuros cardiólogos les aconseja que no olviden la historia de la cardiología. Que recuerden como la auscultación hizo avanzar la cardiología y que además la vida no es solamente su profesión, sino que tiene muchas cosas más amplias, como por ejemplo el estudio del arte, la filosofía y la historia, para ser un mejor profesional. Eso da una visión de la vida más completa. Igualmente les sugiere que se preparen para una medicina más humanizada que la de hoy, y que vivan y disfruten la parte humanística de la medicina. Este es el mensaje final del Dr. De Francisco.

 

 

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