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Editorial: Desnutrición de los niños en la Guajira: una tragedia advertida

La crisis que se vive actualmente en La Guajira, por causa de la fuerte sequía, la escasez de alimentos y el desabastecimiento de agua, es hoy motivo de preocupación nacional que requiere de una intervención urgente del Estado, para poner fin a la desnutrición de cientos de niños que han venido muriendo en esta región.

EDITORIAL-DESNUTRICION-EN-LA-GUAJIRA-LARGEEl representante Fabrizio Hoschild, Coordinador Residente Humanitario de la ONU en Colombia, dijo que el país debe afrontar el problema, pero que hace falta direccionar mejor los esfuerzos para atender a la población. El funcionario también lamentó las muertes atribuídas a la desnutrición en el departamento e hizo un llamado a mejorar las condiciones de vida de las comunidades wayuu en el país.

En el año 2014 la Defensoría del Pueblo - en un informe defensorial - había advertido de la difícil situación de hambre y desnutrición que se viene presentando en la Guajira.

Hoy ha llegado momento más difícil para estos pobladores, que desde hace varios meses se enfrentan al cierre de la frontera y a la escasez de los alimentos.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha dictado medidas cautelares, considerando que según el último censo, han fallecido durante los últimos ocho años 4 770 niños y tan solo en el último mes ya han muerto 23 pequeños en varios hospitales.

Es indudable que al ICBF le falta hacer seguimiento a sus operadores, así como trabajar en esta zona para mejorar la cobertura. El Presidente de la República reconoció que hay fallas en esta entidad.

Todas las organizaciones de derechos humanos han solicitado a las autoridades realizar una intervención humanitaria de emergencia, para que se diseñe y construya un sistema de pequeños embalses y reservorios de regulación hídrica, se entreguen kits alimentarios de forma oportuna y sistemática a la población, y se instaure un programa de suplementación alimenticia, que además de los pobladores cubra a los animales y signifique el aprovisionamiento de insumos para los cultivos.

Varias peticiones han hecho los pobladores, la Defensoría del Pueblo y las autoridades sanitarias a los Ministerios de Agricultura, Interior y Ambiente, así como a Ingeominas, el Incoder, el Departamento para la Prosperidad Social (DPS), la Unidad de Gestión del Riesgo de Desastres y CorpoGuajira, para que se inicie la construcción de pozos profundos para la extracción de aguas subterráneas y obras de saneamiento para rehabilitar los reservorios de agua.

Los médicos no podemos permanecer ajenos a esta problemática. La Sociedad Colombiana de Pediatría ha solicitado la intervención del gobierno para fortalecer el trabajo con los gobernadores y alcaldes para el desarrollo de programas serios, equilibrados y responsables. Los médicos vemos impotentes los grandes esfuerzos que hacen los colegas en este departamento, para evitar más muertes. Pero es necesario tener un trabajo mancomunado con las autoridades sanitarias, el gobierno nacional y la empresa privada, para frenar esta difícil situación que refleja la deficiencia de las instituciones de salud y la indiferencia del gobierno nacional ante esta difícil situación.

Es urgente que se asegure la disponibilidad, accesibilidad y calidad de los servicios de salud, con un enfoque integral y culturalmente adecuado, con el fin de atender la desnutrición infantil y evitar estas muertes que a todos los colombianos nos duelen.


Jaime Urdinola M.D.
Director y Editor

Comité Editorial
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Periodista
Martha Lucía Díaz

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